El Blog del Derecho de Familia

24/01/2017

Modificación de vacaciones de verano

2013-08-09-20-26-46La  modificación de medidas siempre viene dificultada por la exigencia de acreditación de los cambios, siendo un procedimiento quizás excesivamente encorsetado en una prueba que muchas veces es dificil de documentar.

En convenio de divorcio, una pareja acordó  en 2011, en cuanto a las vacaciones escolares de verano, repartir sólo el mes de agosto. Los niños tenian 6 y 3 años. El padre firmó un convenio sin asesoramiento, bastante restrictivo. Pasa el tiempo y contrae nuevas nupcias. Su nueva esposa tiene también dos hijos de edades similares y disfruta de una guarda compartida por semanas, repartiendose TODAS las vacaciones estivales de forma equilibrada. El esposo, descubre que su convenio es “leonino” y empieza su calvario por conseguir una normalidad y equilibrio en las relaciones con sus hijos.

Han sido necesarias tres modificaciones de medidas para que, por la Audiencia Provincial de Barcelona se resuelva, cinco años después del divorcio que : “Por el mero transcurso del tiempo y por el hecho sobrevenido de tener el actor nueva esposa, que tiene dos hijos con su anterior pareja sentimental, sí es deseable que los hijos del accionante y los de su actual esposa, puedan compartir vacaciones escolares de verano, siendo aconsejable la apliación del régimen de visitas paternofial, y así decidimos que comprenda los meses de julio y agosto, por quincenas ambos.”

Los menores, actualmente de 11 y 7 años, podrán finalmente ir de campamentos en julio con sus hermanastros, con los que conviven dos dias por semana, más fines de semana alternos, desde hace varios años, pero sólo 15 dias en agosto.

Juez de Familia: ¿Era tan dificil pensar en el bienestar de los menores desde un principio? ¿Dónde estaba el problema para repartir el verano?.

ST APBarcelona , Sección 12, nº 948/2016, de 22 de diciembre de 2016.

02/08/2010

¿Quien puede recoger a los menores?

Filed under: alternancia fin de semana,fills menors,hijos — Assumpció Martinez Rogés @ 12:02 pm
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Dos de agosto. Ayer y anteayer han sido días habituales de “intercambio” veraniego: Progenitores que se despiden de sus hijos por unos días y progenitores que reciben a sus hijos por esos días. Al darse en fin de semana, seguramente ha facilitado muchas cosas, pero, ¿Que ocurre si, a la hora de la recogida, el progenitor no puede hacerlo personalmente? Nadie dudará que la entrega de los menores la puede realizar el progenitor con el que se hallen, o cualquier otra persona. El progenitor “receptor” no pondrá ningún impedimento ya que lo que quiere (normalmente) es tener la compañía de sus hijos. Recogerá a sus hijos y ya está. Los problemas llegan cuando el progenitor que tiene consigo a los menores, se niega a entregarlos si no es  personalmente al otro cónyuge.

Entiendo que si no existe una resolución expresa en ese sentido, igual que podemos servirnos de un canguro para recoger a los niños en el cole, cualquier otra persona puede recoger a los menores en el intercambio en vacaciones o en fines de semana, siempre que lo hayamos comunicado así al otro progenitor. El progenitor que tiene que recoger a los menores puede delegar en otra persona la recogida y el progenitor que tiene que entregarlos NO PUEDE NEGARSE A ESA ENTREGA siempre y cuando se le haya informado de ello. Sólo un motivo real de peligro para el menor podría dar pie a la negativa de entrega a persona distinta del progenitor.

La negativa a entregar a los menores entiendo que podría ser objeto de denuncia, ya que se está obstaculizando la relación de los menores con aquel progenitor.

12/04/2010

¿Y cuando no se pagan los alimentos…?

¿Que ocurre cuando el obligado deja de pagar los alimentos?

Cuando el obligado por resolución judicial al pago de una pensión  deja de abonar la misma, podemos encontrarnos ante un delito previsto y penado en el art. 227 del Código Penal. Para que se entienda que hay una infracción penal a la que anudar una pena (que es la de arresto de 8 a 20 fines de semana), es necesario que se den los siguientes elementos:

  1.  Existencia de una prestación económica establecida o aprobada judicialmente a favor de los hijos o de uno de los cónyuges con motivo de una ruptura matrimonial –separación, divorcio o nulidad- o de un proceso de filiación o de alimentos.
  2. Impago por 2 meses consecutivos o 4 no consecutivos.
  3. Que el impago sea voluntario, es decir, que el obligado deje de pagar pudiendo hacerlo.
  4. Que se produzca una denuncia por parte del beneficiario de la pensión.

 Como vemos, es un delito de omisión, en el que el deber de actuar (de pagar) está supeditado a la posibilidad concreta del obligado al pago para hacer frente al mismo. Aquí es donde radica la mayor problemática en los impagos: La insolvencia del obligado al pago. Resulta imprescindible que el obligado tenga capacidad para pagar. Si carece de los medios para hacer frente a la pensión, no podremos considerar que incurra en delito alguno. Se dará dicha circunstancia no sólo cuando el sujeto activo se encuentre en una situación de necesidad extrema, siendo incapaz de mantenerse incluso a sí mismo, sino también cuando únicamente disponga de los medios indispensables para subvenir a sus propias necesidades.

 Y no se puede justificar impagos alegando posibles compensaciones, como la compra de regalos, ropa u otras cosas, o incluso por una deuda no satisfecha del beneficiario. Tampoco cabe la justificación basada que el beneficiario esté desatendiendo otros deberes establecidos en el convenio o resolución judicial -por ejemplo,que el cónyuge a cargo de los hijos esté impidiendo el cumplimiento del régimen de visitas .

Alimentos y visitas: Cada uno tiene sus obligaciones y el incumplimento de uno no puede dar lugar a que el otro incumpla la parte que le corresponde. El pagador no puede dejar de pagar porque no vea a los niños y el que  percibe la prestación no puede impedir las visitas y relaciones de los hijos  porque no está cobrando los alimentos.

Tema largo, con detalles que seguramente serán motivo de comentario y de consulta.

25/01/2010

El cambio de residencia del menor: decisión conjunta de patria potestad.

 

Previo a la crisis familiar, son ambos progenitores los que eligen el domicilio familiar, y con ello, la residencia del menor. Con la crisis, ya sea por la vía del convenio o por la decisión en la sentencia, se establece cual será en adelante el domicilio (o domicilios si la custodia es compartida) del menor.

CUALQUIER CAMBIO DE DOMICILIO AFECTARÁ A ASPECTOS FUNDAMENTALES DE LA VIDA DEL MENOR, ya que puede comportar un cambio de escuela, de entorno social, a sus relaciones con uno de los progenitores o incluso de idioma y costumbres.  Estos cambios entran dentro de la esfera del ejercicio de la patria potestad y por ello deben ser consensuados.

Una decisión de cambio de domicilio del progenitor custodio no puede ser NUNCA unilateral ya que afecta de forma manifiesta al ejercicio de la patria potestad de ambos y normalmente supondrá una quiebra del status que se ha fijado por un convenio o por una resolución judicial en la que se han fijados unas medidas  de régimen de custodia y visitas afectantes a los menores.

Un cambio unilateral de domicilio vulnera los derechos del otro progenitor y del propio menor en orden al mantenimiento de una relación fluida y frecuente con aquel otro progenitor, y tales contactos son un factor de decisiva importancia para el desarrollo emocional del menor. Un cambio de domicilio afecta a la vida del menor y a sus relaciones con el  progenitor que no pretende el cambio.

Un cambio de residencia, además, puede necesitar un cambio de escuela, y como ya he referido más arriba, la elección de centro escolar es también una decisión CONJUNTA

Erróneamente se cree que el “progenitor custodio”  tiene una potestad sobre el menor de mayor grado que el no custodio, cuando AMBOS tienen el mismo valor para el menor, están al mismo nivel y tienen los mismos derecho y deberes y facultades en relación al menor.  Permitir un cambio de residencia unilateral supondría privar de facto a uno de los progenitores del derecho a decidir sobre el menor y se impondría una situación de hecho que alteraría su sistema de visitas y la forma de relación con los hijos menores. Además, como el régimen de visitas y el domicilio del menor vienen determinados por una resolución judicial o convenio, un cambio unilateral supondría poner al otro progenitor en una situación de imposibilitarle relacionarse con sus hijos y, con ello, un incumplimiento de las medidas acordadas.

 Se nos puede plantear aquí el derecho a la libre circulación y establecimiento de domicilio que tiene cada uno de los progenitores, que no se niega, pero el traslado de menores bajo custodia no es algo que admita decisiones unilaterales o automáticas, y en caso de discrepancia deberá acudirse al Juez , puesto que además, puede ser necesario establecer un nuevo sistema de visitas  y en general unas nuevas medidas en relación a los hijos.

Por ello, la intención o traslado del menor puede suponer el cambio de custodia si en el procedimiento correspondiente se acreditara que dicho traslado puede ser perjudicial para el menor.

 Finalmente, como ya referí, el Codi de Familia de Catalunya es claro y tajante al respecto: se necesita el consentimiento expreso o tácito del otro progenitor para decidir el tipo de enseñanza y para variar el domicilio del menor de forma que lo aparte de su entorno habitual.

04/01/2010

Bienvenidos al Blog de Derecho de Familia!!! (derecho español)

Hola!!!

Pongo a disposición de todos aquellos inquietos por los temas de Derecho de Familia este Blog.

Me gustaría que lo hicierais vuestro y sirviera para resolver esas dudas que siempre se plantean, grandes o pequeñas, y con ello, intentar aclarar conceptos y terminología legal (el vocabulario raro de los abogados) para que cada uno sepa realmente a que se enfrenta cuando está inmerso en un procedimiento de Derecho de Familia.

En Derecho de Familia, por circunstancias, me estoy acercando mucho a la posición que en un debate de custodia tiene el PADRE y podreis ver algunas sentencias obtenidas en mi despacho en procedimientos en los que he defendido la posición del padre, actuándo mayoritariamente en la defensa de éste.

Si bien físicamente mi despacho se encuentra en la ciudad de Barcelona, gracias a la tecnología, estoy desarrollando mi labor profesional por toda la geografía española, así que las puertas de mi despacho están abiertas a todos, esteis donde esteis. Pero la lesgislación sobre la que os puedo asesorar es la española unicamente. A menudo van llegando consultas de paises latinoamericanos, y lamentablemente, no puedo asesorar ya que desconozco la legislación de aquellos paises.

Espero la contribución al Blog de todos, para que lo podamos hacer muy útil. Y si puedo ayudaros profesionalmente, estaré encantada. Me gusta mi profesión y el area del derecho a la que me dedico y en la que, además de la experiencia profesional, puedo aplicar la personal.

Assumpció Martinez Rogés. Abogada.

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