El Blog del Derecho de Familia

13/12/2010

Sobre la atribución del uso de la vivienda familiar en la nueva legislación catalana

Este segundo post sobre la nueva regulación del Derecho de Familia que entrará en vigor el próximo dia 1 de enero de 2011 lo voy a dedicar a las novedades o cambios que se daran en cuanto a la atribución de uso de la vivienda familiar. El primer y principal criterio de atribución será el acuerdo de los interesados, bien sea previo o posterior al matrimonio. El Juez solo acordará una atribución de uso si alguna de las partes lo solicita, y no va a ser una atribución “automática” para aquel que vaya a quedar con la custodia de los menores, y ello es lógico cuando la nueva regulación establece que el criterio preferente acerca de la custodia será el de custodia compartida.
La atribución del uso de la vivienda se considera una contribución en especie a los alimentos de los hijos así como a la eventual pensión compensatoria y se entiende como una forma de satisfacer “in natura”, una necesidad de vivienda de los hijos y/o cónyuge. Por ello, ahora se podrá cubrir esta necesidad con segundas residencias o otras propiedades del deudor, siempre que resulten idóneas para ello, pensando así en su proximidad al colegio, entorno de los hijos,etc..

Las segundas residencias no son objeto de atribución de uso como tales, ya que se trata de cubrir una necesidad de techo de los menores y de uno de los cónyuges.

Habitualmente la atribución irá principalmente ligada a la guarda de los menores, puesto que los menores son siempre el interés más digno de protección, pero esa atribución puede darse al no guardador si el otro conyuge tiene opción a cubrir la necesidad de vivienda y el no guardador no tiene esa capacidad. Este criterio de tener opción o no a cubrir dicha necesidad se verá reflejada más significativamente cuando se de un reparto equilibrado de las estancias de los menores con cada uno de los progenitores, por cuanto que, no existirá de este modo, un domicilio más habitual que el otro. En todo caso, la atribución del uso de la vivienda se realizará preferentemente por la situación de necesidad y, en cualquier caso, será limitada en el tiempo. El art. 233.21 nos proporciona unos criterios correctivos a la atribución que contemplan que no se de la atribución si el que resultaría beneficiario de la misma tiene medios suficientes para obtener una vivienda a pesar de que tenga atribuida la guarda preferente o bien cuando el que debería ceder el uso pueda asumir alimentos en una cuantía sificiente que permita soportar las necesidades de vivienda de los hijos.

El uso cedido por terceros, como ya se ha visto en algunas sentencias recientemente, es un precario y finaliza cuando el cesionario reclama el bien. Por tanto, és un uso que puede ser atribuido pero que acabará cuando se reclame el bien.

El art. 233.23 nos deja clarificado que las obligaciones y gastos propios de la titularidad de un inmueble van a seguir los criterios propios del usufructo, siguiendo así el criterio establecido en muchas sentencias. Por tanto, los gastos ordinarios como IBI y comunidad ordinaria van a ser a cargo de aquel que tenga el uso del inmueble, mientras que los gastos extraordinarios (derramas especiales) serán con cargo al título de propiedad. Evidentemente, las cuotas hipotecarias van a cargo de la titularidad por los porcentajes de la misma.

La atribución del uso tiene unos criterios de extinción que nos recoge el art. 233.24 y que son: el final de la guarda, el vencimiento del plazo por el que se ha establecido, la mejora en la situación del beneficiario, el empeoramiento de la situación del cesionario o el matrimonio o convivencia marital del beneficiario.

Este último criterio, el de la extinción por convivencia o matrimonio, se acerca también mucho a la situación que viene convirtiendose en habitual, de nueva convivencia del beneficiario en el domicilio que fuere familiar, mientras que el otro copropietario está satisfaciendo hipoteca y gastos sin poder hacer uso de la vivienda, y de lo que se beneficia un tercero ajeno a la propiedad, y sobre el cual no tiene obligación alguna de facilitar un techo.

07/12/2010

Prestación compensatoria en la nueva regulación para Catalunya

Filed under: Uncategorized — Assumpció Martinez Rogés @ 2:51 pm
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Quedan ya pocos días para que entre en vigor el Libro segundo del Código Civil de Catalunya, que nos modifica significativamente todo el entorno relativo a los efectos del divorcio. Una de las modificaciones importantes la recibe la “pensión compensatoria“. La prestación compensatoria está pensada para compensar “el perjuicio producido por la ruptura“, y debe solicitarse ya en el primer procedimiento que se entable. Para valorar esta compensación es importante el tiempo que ha durado la convivencia y, acercándonos a la realidad social, la convivencia prematrimonial también se tomará en consideración.
Se establece con claridad que la capacidad del pagador será relevante y se dará prioridad a los alimentos de los hijos del pagador así como sus nuevos gastos personales. Por tanto, se tomará en cuenta no sólo la posición en que queda el acreedor de la compensación sino también, la situación en la que, tras el divorcio, queda el deudor.
El pago podrá realizarse en capital o en bienes, y el uso de la vivienda que fuere familiar también será una forma posible de pago de la compensación, y como tal se contabilizará.
La prestación compensatoria se establecerá por un periodo de tiempo limitado. No se establece un límite en el periodo. En cualquier caso el Juez podrá establecerla por un periodo indefinido cuando considere que concurren causas excepcionales que así lo recomienden.
En cuanto a la posibilidad de modificar la compensatoria, únicamente se modificará para reducirla y nunca para incrementarla.
Se refleja explícitamente que la convivencia marital dará lugar a la extinción de la compensatoria. La muerte del “deudor” no extingue el derecho a la prestación, que podrá ser reclamada a los herederos.

07/06/2010

La prestación compensatoria en el Derecho Catalán

Filed under: derecho familia,dret familia — Assumpció Martinez Rogés @ 8:25 am
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Como ya tenemos la última versión del texto que se llevará al Parlament para su aprobación, voy a referir aquí como quedaría regulada la Prestación compensatoria.

Se deberá solicitar en el primer proceso matrimonial y corresponderá a aquel de los conyuges que vea empeorada su situación económica como consecuencia de la ruptura de la convivencia. Esta prestación no excederá del nivel que tenía durante el matrimonio, ni del que pueda mantener el pagador, teniendo en cuenta en todo caso los alimentos que éste deba a los hijos ya que estos son prioritarios. La prestación se determinará según la posición económica teniendo en cuanta las posibles compensaciones económicas por razón del trabajo o las previsibles atribuciones por la liquidación del régimen econón¡mico. Asimismo se valorarán las tareas familiares desarrolladas durante la convivencia y que hayan aminorado la capacidad de uno de obtener ingresos, las prespectivas económicas del solicitante atendida su edad, estado de salud y la guarda de los hijos que se establezca, la duración de la convivencia y los nuevos gastos familiares que tenga el deudor.

El pago se puede establecer en forma de capital (bienes o dinero) o de pensión (dinero en mensualidades adelantadas y por periodo limitado).

Unicamente es modificable su importe a la baja, por mejora de la situación económica del perceptor o por empeoramiento de la del pagador, pudiendo llegar a la extinción. Asimismo se puede extinguir por matrimonio o convivencia marital del perceptor o por su muerte. En cambio, si fallece el pagador, puede seguirse contra la herencia de éste.

Como en otros aspectos de esta nueva regulación, en cuanto a la prestación compensatoria, vemos que se va a observar con mayor detenimiento como se ha desarrollado la convivencia, dejando de ser una aplicación automatica. Se acerca algo más a la realidad, ya que la razón de ser anterior se debía a la situación social de la esposa que dejaba cualquier trabajo externo al casarse y se dedicaba unica y exclusivamente a la familia. La realidad es otra, y creo que la regulación de la compensatoria es ahora más justa ya que en su determinación o no se van a observar diversos parámetros, y sobre todo, y lo entiendo como muy justo, que quien la perciba no quede en una situación económica mejor de la que quede quien se encuentre obligado a satisfacerla. Es decir, que no haya un enriquecimiento injusto.

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