El Blog del Derecho de Familia

19/07/2010

¿Es definitiva una sentencia de divorcio o de custodia?

Las medidas que se establecen en una sentencia de divorcio o de custodia se toman teniendo en consideración la situación del momento en que se dictan, examinando los antecedentes de organización de la familia, gastos, ingresos, en definitiva, se examina el modo de vida de la familia antes de la ruptura para establecer unas “normas” organizativas y de funcionamiento en la nueva situación. Por ello, como su cumplimiento se va a ir desarrollando a lo largo del tiempo, la vida de los progenitores, la de los menores, las circunstancias en general, pueden ir cambiando, y, con el paso del tiempo, aquellas medidas de la sentencia pueden resultar absolutamente inadecuadas.

Esta es una peculiaridad del derecho de familia, que el fallo de la sentencia no está previsto para darse en un único cumplimiento, como sería el pago de una cantidad, o la resolución de un contrato, sino que se va a ir cumpliendo dia a dia durante muchos años.

Y cuando las cosas cambian, cuando las medidas de la sentencia dejan de ser adecuadas, en derecho de familia tenemos la opción de acudir a  un procedimiento especial que es la modificación de medidas. Con este procedimiento plantearemos al juez una “revisión” de la situación, le informaremos de los cambios que se han dado desde que se dictó la sentencia, y solicitaremos que adopte, y por tanto, dicte, unas nuevas medidas, para la organización más ajustada de la vida familiar.

Podemos con esta via cambiar una custodia unipersonal, ampliar las pernoctas, reducirlas, modificar a la alza o a la baja los alimentos… en definitiva, modificar aquello que en su día se dictó.

Necesitaremos la intervención de Abogado y Procurador, no siendo necesario que sean los mismos que intervinieron en la sentencia que queremos modificar. Deberemos argumentar bien los cambios que se han producido y por tanto, las razones que nos llevan a solicitar los cambios. La modificación de medidas tanto puede ser de mutuo acuerdo como contenciosa y el hecho de que el procedimiento inicial fuera de un tipo no obliga a que la modificación siga la misma via. Quiero decir que un divorcio desarrollado por la via contenciosoa puede luego verse modificado de mutuo acuerdo, y a la inversa.

Sobre todo, los cambios deben ser significativos, que no se pudieran preveer en el momento de la sentencia original, con vocación de permanencia,y que no se hayan producido por aquella parte que solicita la modificación.

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01/03/2010

¿Que intereses defiende el abogado que asesora a los dos cónyuges?

Esta vez la entrada expresa una personal opinión sobre una historia real.

Me llega un cliente para asesorarse sobre divorcio. Las cosas en casa van mal y la esposa se lo ha insinuado. Preventivamente (y de forma muy acertada) él decide consultar al abogado, en este caso, a mí. Sin limite de tiempo le explico como funciona un divorcio, opciones varias de reparto del tiempo con los niños, la hipoteca, los gastos, derechos y deberes de cada uno, la importancia de mantener a los niños al margen de todo… todas las opciones y posibilidades desde un mutuo acuerdo hasta el contencioso más duro, como está actualmente la jurisprudencia, etc… Pasan las semanas y en efecto la esposa le pide divorcio. Una amiga le ha recomendado un abogado así que van a verle para hacer un mutuo acuerdo de custodia compartida. El acepta ver a este abogado para evitar contrariarla, teniendo en cuenta que ya está debidamente asesorado. Se supone que será abogado de los dos y por tanto, muy neutral. En la primera entrevista me cuenta ya el cliente que parecía que él sabía más de Derecho de Familia que el propio abogado al que fueron, que con sus preguntas le puso en más de un aprieto. Comentan un poco la situación y ya va viendo que el abogado lo que menos es, es imparcial. Barre literalmente a favor de la esposa y llega a decirle al marido que, o acepta las condiciones económicas (absolutamente injustas a mi modo de ver, y dudo que sean sostenibles) o nada más simple que ir a contencioso, y con ello, la esposa tendrá piso, niños y pensión. Que ella es la esposa, eh??. Quedan para que haga un borrador de convenio. Es un borrador de convenio sencillo, no tiene más complicación que una compartida, una hipoteca a medias, uno sale del piso y se alquila otro a dos calles, y ya está. Bien, este borrador tarda más de un mes en redactarse y cuando lo hace… el mismo cliente es capaz de ver que está lleno de incongruencias e incompatibilidades. Un convenio mal redactado, con faltas de ortografía (diferencia entre verbo haber y verbo hallar: la propiedad se “haya” gravada…) en el que se mezclan conceptos incompatibles y en el que, además, la defensa de los intereses del marido brilla por su ausencia. Un convenio que a simple vista ya me plantea un sinnúmero de puntos que van a derivar en conflicto en el momento de ponerlo en práctica, vamos, una fuente de problemas. Y el Abogado se atreve a decirle al cliente que “era muy complicado plasmar lo que ellos querían”. En definitiva, como ya mencioné en Twitter la pasada semana: Cualquiera se atreve con el Derecho de Familia cuando es una parte de la profesión que requiere mucha profesionalidad, no solo por la formación especializada en el fondo, sino por la forma tan especial que requiere la atención al cliente. Pero además, el abogado en cuestión, entiendo que carece de toda profesionalidad y de la atención a las normas de la Deontología cuando representa que está asesorando a ambos y lo que hace es actuar a favor de uno y en perjuicio del otro, siendo ambos sus clientes. Nunca he valorado el trabajo de un compañero, me parezca correcto o no, pero esta vez no puedo evitarlo. Es una actuación que “clama al cielo” y me indigna, ya que luego acabamos todos siendo valorados negativamente como colectivo, por cuatro desaprensivos que actúan sin la más mínima profesionalidad.

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