El Blog del Derecho de Familia

07/11/2010

Cambio de custodia materna a custodia paterna

Hace pocos días se dictó por un Jdo de Violencia sobre la Mujer una sentencia en procedimiento de Modificación de Medidas que pone fin (pendiente aun de ser apelada) al largo periplo de un padre para la protección de su hija menor. Un pequeño resumen, a la espera de poder incorporar la sentencia en su integridad, debidamente anónima en cuanto a las partes.

Tras la ruptura de la relación, la menor queda de facto bajo la custodia de la madre.Tras demanda de medidas paternofiliaes, se confirma dicha guarda estableciendose un régimen de visitas para el padre, a pesar de que entre ellos ya se habían dado conflictos en el ejercicio de la Patria potestad, básicamente en cuestión de escolarización. La madre no tenía para nada en cuenta la padre en la elección de centro educativo, dejando incluso a la menor meses sin escolarizar, y habiendo provocado que se le “invitase” a cambiar de centro hasta en dos ocasiones por las reiteradas faltas de puntualidad ( de entre 1h o hora y media) cuando la menor estaba con la madre. Por Incidente de divergencias en el ejercicio de la patria potestad el Jdo, otorga al padre la potestad de elección del centro educativo de la menor, eligiendo uno muy cercano al domicilio materno. pero como a la madre no le parece bien, matricula a la niña en otro centro y resulta que, cuando el padre la entrega tras su fin de semana en el colegio, al cabo de una hora la madre la saca del mismo para llevarla a otro, de su elección y muy apartado del domicilio, desoyendo lo acordado por el Juzgado de familia correspondiente.

Tras un iter lleno de procedimientos paralelos de ejecución de sentencia, incluyendo falsas denuncias de Violència, una modificación de medidas llega al Juzgado de Violencia sobre la Mujer y, 10 meses más tarde, se obtiene esta sentencia: Cambio de custodia en favor del padre por la negligencia de la madre en su función materna, pues, si bien en un aspecto general atiende correctamente a la menor, las interferencias sufridas por la menor en su escolarización provocadas por la madre, y los indicios de que la figura paterna pueda empezar a ser alienada,hacen que por el SATAF se considere que la madre vulnera la estabilidad emocional de la menor, poniendo en peligro el correcto desarrollo psicoafectivo y la consolidación de la relación paternofilial en un futuro más o menos próximo. La madre ejerce una influencia negativa en la hija predisponiéndola en contra del otro progenitor y del entorno familiar paterno.

Dice la sentencia: “En resumen, puede decirse en términos generales que la Sra. A se ocupa de la menor de forma muy adecuada en cuestiones de índole general […] Ahora bien, en una prespectiva de futuro próximo y medio es evidente que el grado de dificultad escolar que se incrementará con el tiempo[…] pero el riesgo de exclusión de la figura paterna y su entorno sigue estando muy presente y los comportamientos rígidos e intolerantres de la Sra.A. si no han influido hasta la fecha en el rendimiento (académico) seguro que tarde o temprano pasarán su factura a la menor y en todo caso la reiteración de dichos comportamientos con otros aspectos o situaciones abocarán casi con toda seguridad dentro de unos pocos años a la menor a un grave problema relacional parental. Así las cosas lo que parece claro es que la Sra.A. no puede ofrecer con vistas a un futuro próximo un espacio que garantice la integridad y desarrollo de la menor en aspectos relacionales básicos (educación pacífica y continuada así como relación y referente paternal) por lo que se hace necesario un cambio de guarda y custodia que será ejercida en un futuro por el Sr.L.

He querido incorporar esta sentencia, como muestra de que la custodia no da poder alguno de un progenitor sobre otro, que las decisiones de patria potestad deben ser tomada entre ambos, y si no hay acuerdo, acudir al Juez y acatar su decisión, y sobre todo y por encima de otras cuestiones cualesquiera, pensar en el bienestar y futuro de los menores.

Anuncios

05/04/2010

Cuando un colegio se ve involucrado en un divorcio…

 Pues si, los colegios y otros centros educativos se ven involucrados en los divorcios en tanto que deben modificar sus formas de hacer hasta hace poco “habituales” por formas más cercanas a la realidad y como no, a la legalidad. Ambos progenitores tiene el mismo derecho a ser informados de todo aquello que tiene que ver con sus hijos en el ámbito educativo, como en el sanitario. Son cuestiones ambas que conforman la patria potestad de forma que, el hecho habitual de informar a la familia de forma unitaria ahora debe modificarse en el sentido que, habiendo sido advertido el centro de que existe un divorcio o separación, o  lo que sea, es decir, que cuando los progenitores lo indiquen así, el colegio deberá ofrecer la información que se produzca a AMBOS PROGENITORES .

Del mismo modo, entiendo que para matricular a un menor en un centro, deberá solicitarse por el centro en cuestión la autorización de AMBOS PROGENITORES de forma expresa.

En todo caso aquí va una reseña de sentencia . http://bit.ly/afk9fL

28/01/2010

Decisión conjunta de Patria Potestad: Elección de centro escolar

Nos quedaba pendiente la cuestión acerca de quien escoge el sistema educativo del menor y por tanto el centro escolar, y quien decide si se producen cambios de centro.

Como en la cuestión religiosa, la elección del tipo de formación educativa y, por tanto, la elección de centro escolar, es cosa de ambos progenitores y, por tanto, se decidirá entre ambos en consenso. Los centros escolares deberían recabar la autorización de ambos progenitores para matricular en el mismo a un menor. De hecho, cada vez son más los centros que requieren la presencia de ambos progenitores al matricular a un menor, y ello, como cuestión práctica, para evitar luego problemáticas que desembocarían en disfunciones administrativas para el centro. Pensemos que una vez matriculado el menor, por decisión judicial, deba retornarse al mismo al centro en el que estaba con anterioridad, curso iniciado, quizás la plaza cubierta…

Asimimso los centros deben facilitar a ambos progenitores la información escolar del menor y todas las notificaciones relativas al funcionamiento del centro, simplemente por el hecho de que se solicite por cualquiera de ellos y, sobre todo, si consta al centro la falta de comunicación entre ambos progenitores.

En cuanto a las fiestas y actividades en las que intervengan los menores, AMBOS PROGENITORES pueden asistir a las mismas, aunque se celebren en fechas en las que los menores no se encuentren en su compañía, es decir, ambos están autorizados a acudir a los actos escolares, festivales, celebraciones, partidos y demás, atendido que se entiende que forman parte de la formación y por tanto, de la Patria Potestad.

10/01/2010

¿Hasta dónde llega la guarda y custodia?

 

¿Hasta dónde alcanza la guarda y custodia?

 La guarda y custodia (o custodia para ser breves) se podría definir como el hecho de tener físicamente la compañía del menor, cuidarle, atenderle, ser responsable de lo que le ocurra y de sus actos. Ambos progenitores tienen a los menores bajo su custodia cuando les tienen en su compañía.

 Cuando en una sentencia o convenio se refleja que se otorga la custodia de una menor a uno de los progenitores, lo que nos está diciendo es que el menor convivirá habitualmente con uno de los progenitores, y que se relacionará con el otro de una forma y en unos tiempos determinados (régimen de visitas). Por lo tanto, pasará más tiempo en compañía de uno de los dos. Pero el poder de decisión sobre las cuestiones que afecten a los menores, los derechos y deberes de los progenitores hacia los hijos no forman parte de la custodia sino que conforman la PATRIA POTESTAD, y ésta, genéricamente, es de titularidad y ejercicio conjunto de los dos progenitores.

 Existe una creencia social errónea sobre el poder de decisión que tiene el progenitor custodio sobre los hijos, que tener la custodia significa tener un poder de decisión superior o absoluto sobre el menor, privando al otro progenitor del derecho a decidir sobre el menor. Y NO ES ASÍ. La custodia NO ES un STATUS DE PRIVILEGIO de un progenitor frente al otro. La custodia se refiere a la convivencia y no implica titularidad de ningún otro derecho.

 Las decisiones sobre el menor quedan intocadas en tanto en cuanto la PATRIA POTESTAD se mantiene compartida. Por lo tanto, las decisiones sobre el menor serán CONJUNTAS. Si no hay acuerdo entre los progenitores, cualquiera de ellos puede acudir al Juez, en procedimiento de Patria Potestad y éste, tras escuchar a ambos progenitores, y al hijo si tuviera suficiente juicio, y, en todo caso, si es mayor de 12 años, atribuirá, sin ulterior recurso, la facultad de decidir sobre la cuestión concreta, al padre o a la madre.

 La custodia permite tomar decisiones unilaterales por parte del progenitor que la tiene en cada momento (recordemos que custodia, en efecto, es convivencia, y que cuando los menores están disfrutando de la compañía del progenitor “que tiene régimen de visitas” están bajo la custodia de éste), pero se trata únicamente de decisiones ordinarias en la vida del menor, los actos que, de acuerdo con el uso social y las circunstancias, pueden ser adoptadas por el progenitor en compañía del que se encuentren en aquel momento.

 ¿Cuales son, pues, las decisiones que forman parte de la patria potestad, y, por lo tanto, para las que se requiere el acuerdo de los dos?

 Nos guiaremos aquí por el artículo 139 del Codi de Familia de Catalunya que nos dice que es necesario el consentimiento expreso o tácito del otro progenitor para decidir el tipo de enseñanza, para variar el domicilio del menor de forma que se le aparte de su entorno habitual y para disponer de su patrimonio más allá de lo necesario para atender a sus necesidades ordinarias. Se entenderá tácitamente otorgado el consentimiento si ha transcurrido el plazo de 30 días desde la notificación que se realice con la finalidad de obtenerlo sin que el progenitor no manifieste su desacuerdo, tal y como establece el art. 138 del mismo Codi.

 Por lo tanto, poniendo en común cuanto refiere el Codi de Familia, con el Código Civil y la jurisprudencia, se entienden como decisiones conjuntas, que forman y están integradas en la PATRIA POTESTAD y que, por lo tanto, no puede tomarlas uno solo de los progenitores, las que se refieren al lugar de residencia del menor, al centro educativo, las que comporten gastos extraordinarios, las relativas a actos o celebraciones religiosas, las de seguimiento de fiestas y actividades de los hijos, así como las relativas a asistencia médica y/o psicológica, tratamientos y elección de los profesionales correspondientes.

En el próximo post entraré a detallar sobre algunas de estas decisiones.

Blog de WordPress.com.