El Blog del Derecho de Familia

30/12/2010

El Pla de Parentalitat// El Plan de Parentalidad

La gran “novedad” en la nueva regulación de las crisis en la familia en Catalunya es el llamado Plan de Parentalidad. Creo que no es nada tan nuevo como al principio sonaba, ya que no es mas que un documento en el que se contienen las medidas que solicitamos se acuerden en relación a las relaciones de los menores con los progenitores. Evidentemente no se trata de aquel standard de “fines de semana alternos y mitad de vacaciones escolares” y ahí queda la puerta bien abierta a desencuentros, discrepancias y disfunciones, sino que se asemeja más a aquellas regulaciones que solíamos hacer sobre todo en convenios, en las que se refería más detalladamente sobre las fechas y modos de intercambio de los menores, formas de tomar determinados acuerdos y similares.
El Pla de Parentalitat está pensado como propuesta conjunta o individual y pretende ser una herramienta en la que se detalle y determine en bastantes puntos en los que se ha constatado que existen habituales divergencias de interpretación.
Contendrá regimen de estancias con cada uno de los progenitores, modos y lugares de darse el intercambio entre ellos, estilo educativo, actividades que se están realizando, forma de reparto de los periodos vacacionales, de los festivos intersemanales, de los puentes, comunicaciones con el progenitor no presente, formas de pago de los gastos de los menores, persona encargada de ello, …. Cuanto más detalle contenga el Pla de Parentalitat , menos puntos de conflicto deberían surgir en las relaciones tras la ruptura de la convivencia, aunque, como siempre, la buena voluntad y el sentido común deben primar en cualquier ruptura.

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22/11/2010

La reclamación de alimentos determinados en divorcio tras la mayoría de edad

A menudo se plantea la duda acerca que quien está legitimado para iniciar una reclamación de alimentos cuando el hijo ha alcanzado la mayoría de edad.

Debemos partir de la idea de que los alimentos establecidos en una sentencia de divorcio son de satisfacción obligatoria hasta que los mismos no se extingan, ya sea porque la propia sentencia de divorcio establezca una fecha concreta o por una declaración expresa de extinción. Esa declaración la deberá solicitar el obligado al pago cuando considere que se dan las circunstancias para ello, por ejemplo, cuando el hijo tenga vida independiente. Hasta que no se declare que los alimentos quedan extinguidos, el obligado, sigue obligado a satisfacerlos.

En muchas ocasiones, llegada la mayoría de edad, el obligado opta por dejar de pagar. Simplemente por considerar que se ha acabado su obligación o responsabilidad paternal. Nada más lejos de la realidad. Mientras el hijo siga cursando estudios y conviva en el domicilio del otro progenitor, a cargo de éste, y sin ingresos suficientes para una vida económicamente independiente, el progenitor sigue obligado a ese pago y su incumplimiento puede dar lugar a una ejecución de sentencia para la que está legitimado el que fuera “progenitor custodio“. El hecho natural de la mayoría de edad del hijo no cambia la legitimación para reclamar los alimentos, puesto que ese hijo sigue a cargo de uno de los progenitores.Por lo tanto, el progenitor que recibía los alimentos es el que podrá accionar contra el otro para obtener ese pago, igual que lo hubiera hecho siendo el hijo menor de edad.

Del mismo modo, la acción del “pagador” para obterner la extición de esos alimentos se dirigirá contra el progenitor “custodio”.

Sólo cuando los alimentos están extinguidos se inicia la legitimación del hijo para reclamar alimentos de cualquiera de sus progenitores, pero teniendo en cuenta que esos alimentos no son los alimentos amplios propios de las situaciones de separación o divorcio, sino que se contraen a los estrictos alimentos entre parientes del código civil.

15/11/2010

El papel del Abogado de Familia en el proceso de divorcio.

Cuando nos planteamos la ruptura de pareja, el divorcio en definitiva, una primera decisión está en la elección del Abogado a quien confiar nuestro “problema”. Muchas veces vamos a ver a alguno que conocemos (aunque no sabemos a que se dedica exactamente) o a aquel que alguien conocido nos comenta. Quizás le encarguemos el asunto, porque no sabemos a quien más acudir, y luego resulte que la elección no ha sido acertada, no ya por lo que se refiere a los conocimientos legales sobre la materia (de lo que ya hablamos en otro post), sino por las sensaciones que nos transmite.

El proceso de divorcio tiene una carga emocional enorme, que lo impregna todo. El cliente necesita una sensación de atención y seguridad en la gestión de su situación. Para el cliente, angustiado por estos cambios en su vida, su asunto se percibe como único, como el más importante. Por ello, un buen Abogado de Familia deberá seguir unos protocolos básicos de actuación para con el cliente, de forma que el cliente se sienta “arropado” en este nuevo camino. Sin estas bases, no estaremos ante un buen Abogado de Familia, y, quizás, nos hayamos equivocado en la elección.

1- Debe darse una comunicación regular entre Abogado y cliente. El cliente requiere una respuesta rápida a su consulta. El Abogado de Familia debería responder al cliente en un plazo de 24 h, aunque sea simplemente para decirle al cliente que está en ello y que le tiene presente.

2- El cliente deberá estar puntualmente informado del estado del procedimiento y de las posibles situaciones que puedan producirse en un futuro próximo. Debe estar informado de las estrategias que se pueden seguir, del desarrollo del proceso, tanto del de negociación como del proceso judicial. El cliente debería ser informado de los documentos que se generen en su expediente, tener copia de los mismos, y deberá tener opción a la revisión final de los escritos que se vayan a presentar, previamente a su presentación.  Esl proceso de divorcio cambiará su vida y le afecta de una forma muy directa en la esfera personal para el futuro, de forma que deberá tener opción a decidir.

3- Disponibilidad del Abogado. Es evidente que, aunque nos parezca que nuestro caso es único y el más importante del mundo, el Abogado llevará diversos asuntos a un mismo tiempo. Pero el buen abogado de Familia será de fácil alcance. Un Abogado que pospone o cancela las citas continuamente es un mal Abogado de Familia.

4- En la gestión de asuntos de Derecho de familia las pequeñas cosas son muy importantes. El buen profesional debe ser siempre cortés, educado y atento, con el cliente, pero también mostrar modos correctos frente al contrario. La hostilidad y rudeza no son armas productivas.  En asuntos de familia el cliente no siempre tiene razón, y es función del buen Abogado que las diferencias de opinión en la forma de conducir un determinado aspecto sean resueltas de forma cortés, dándo una respuesta razonada.

En definitiva el cliente espera del Letrado consejo y comunicación. El buen Abogado de Familia aconsejará al cliente sobre las mejores estrategias a seguir, analizando con éste los hechos relevantes y la ley para permitir al cliente tomar decisiones bien informadas sobre su asunto, manteniéndole puntualmente informado  de todo el proceso .

19/07/2010

¿Es definitiva una sentencia de divorcio o de custodia?

Las medidas que se establecen en una sentencia de divorcio o de custodia se toman teniendo en consideración la situación del momento en que se dictan, examinando los antecedentes de organización de la familia, gastos, ingresos, en definitiva, se examina el modo de vida de la familia antes de la ruptura para establecer unas “normas” organizativas y de funcionamiento en la nueva situación. Por ello, como su cumplimiento se va a ir desarrollando a lo largo del tiempo, la vida de los progenitores, la de los menores, las circunstancias en general, pueden ir cambiando, y, con el paso del tiempo, aquellas medidas de la sentencia pueden resultar absolutamente inadecuadas.

Esta es una peculiaridad del derecho de familia, que el fallo de la sentencia no está previsto para darse en un único cumplimiento, como sería el pago de una cantidad, o la resolución de un contrato, sino que se va a ir cumpliendo dia a dia durante muchos años.

Y cuando las cosas cambian, cuando las medidas de la sentencia dejan de ser adecuadas, en derecho de familia tenemos la opción de acudir a  un procedimiento especial que es la modificación de medidas. Con este procedimiento plantearemos al juez una “revisión” de la situación, le informaremos de los cambios que se han dado desde que se dictó la sentencia, y solicitaremos que adopte, y por tanto, dicte, unas nuevas medidas, para la organización más ajustada de la vida familiar.

Podemos con esta via cambiar una custodia unipersonal, ampliar las pernoctas, reducirlas, modificar a la alza o a la baja los alimentos… en definitiva, modificar aquello que en su día se dictó.

Necesitaremos la intervención de Abogado y Procurador, no siendo necesario que sean los mismos que intervinieron en la sentencia que queremos modificar. Deberemos argumentar bien los cambios que se han producido y por tanto, las razones que nos llevan a solicitar los cambios. La modificación de medidas tanto puede ser de mutuo acuerdo como contenciosa y el hecho de que el procedimiento inicial fuera de un tipo no obliga a que la modificación siga la misma via. Quiero decir que un divorcio desarrollado por la via contenciosoa puede luego verse modificado de mutuo acuerdo, y a la inversa.

Sobre todo, los cambios deben ser significativos, que no se pudieran preveer en el momento de la sentencia original, con vocación de permanencia,y que no se hayan producido por aquella parte que solicita la modificación.

31/03/2010

Y de nuevo vacaciones…

De  nuevo un periodo vacacional que en divorcios conflictivos no hace más que agravar las diferencias entre ambos progenitores.

¿Cómo contar la mitad de las vacaciones? ¿Cuando puedo recoger a los niños? ¿Cuando hay que devolverlos al domicilio habitual?¿Cuanto tiempo de preaviso en la elección de periodo vacacional?¿Puedo salir de viaje al extranjero con ellos si no tengo la custodia habitual? ¿A quien le toca el primer fin de semana tras las vacaciones?

Estas y otras parecidas son la preguntas que se plantean ambos progenitores cuando lleva un periodo de vacaciones. Existen respuestas generales para ello aunque cada sentencia, convenio o auto de medidas pueden determinar una forma de hacer. Si no lo establece con exactitud deberían ser capaces de pensar en justicia, de actuar en la forma en que los menores van a salir más beneficiados, dejando a un lado las diferencias personales entre ambos progenitores, los rencores, rabias y demás relacionados con la rotura como pareja en si misma, y cada uno pensando empáticamente en cual sería la forma en que desearía que “el otro” actuara para con nosotros.

Con menores por medio, debe primar su interés y por tanto, el máximo entendimiento entre ambos adultos. Que por ello somos los adultos!!

Felices vacaciones a todos, con o sin niños.

Lunes 5 abril, como ya es habitual, EL POST DE LA SEMANA.

15/03/2010

¿Como es un divorcio de mutuo acuerdo?

Como cada lunes, una nueva entrada.

 ¿Que es un divorcio de mutuo acuerdo? ¿Cómo es un divorcio de mutuo acuerdo?

El divorcio de mutuo acuerdo es aquel en que las dos partes estan de acuerdo en divorciarse y son capaces de llegar a un consenso en cuanto a los efectos que su divorcio va a tener en el futuro, sus relaciones con los hijos comunes y el destino que van a tener sus bienes. No existen limitaciones legales más que la existencia de un equilibrio de derechos y deberes entre ambas partes, y, sobre todo, preservación y protección de los derechos de los menores.

Un divorcio de mutuo acuerdo se lleva a cabo en tres pasos que son:

 1-     Negociación de las medidas que van a regir la nueva situación.

2-     Plasmación de las medidas acordadas en un documento escrito que se denomina Convenio, y que se firma por ambas partes.

3-     Ratificación Judicial. El Convenio firmado se presenta ante el Juzgado para que le otorgue la fuerza de una sentencia.

 En el Convenio se establece básicamente el reparto del tiempo que cada uno de los progenitores va a pasar con los hijos, la contribución que corresponda de cada uno de ellos al sostenimiento de los hijos (pensión) y  el destino que se va a dar a las propiedades comunes ,como por ejemplo uso del domicilio.

Esta negociación se puede llevar a cabo con la intervención de un solo abogado, o bien pueden intervenir un abogado por cada parte. Efectivamente, si interviene un solo abogado, los costes son menores para cada parte. Si intervienen dos abogados, uno planteará la propuesta al otro, que la aceptará o introducirá las modificaciones que sean necesarias hasta que se llegue al acuerdo final, que será el que sea firmado y llevado al Juzgado junto con un breve escrito de demanda, que va firmado por Abogado y Procurador, solicitando al Juzgado que apruebe el Divorcio que se regirá por los pactos del Convenio presentado, el Juzgado citará a los conyuges para que se ratifiquen en el Convenio, y reconozcan su firma en el mismo. No suele haber mayor problema, y en pocos días tenemos una sentencia que nos declara el divorcio con los pactos del Convenio.

Cuando la convivencia ya no es posible, es la via menos dolorosa para todos los integrantes de la unidad familiar ya que todos reciben y ceden en proporción, no hay vencedores ni vencidos y sobre todo, se preservan las relaciones entre los miembros de la pareja, lo que beneficia notablemente a los menores y su adaptación a la nueva realidad familiar.

01/03/2010

¿Que intereses defiende el abogado que asesora a los dos cónyuges?

Esta vez la entrada expresa una personal opinión sobre una historia real.

Me llega un cliente para asesorarse sobre divorcio. Las cosas en casa van mal y la esposa se lo ha insinuado. Preventivamente (y de forma muy acertada) él decide consultar al abogado, en este caso, a mí. Sin limite de tiempo le explico como funciona un divorcio, opciones varias de reparto del tiempo con los niños, la hipoteca, los gastos, derechos y deberes de cada uno, la importancia de mantener a los niños al margen de todo… todas las opciones y posibilidades desde un mutuo acuerdo hasta el contencioso más duro, como está actualmente la jurisprudencia, etc… Pasan las semanas y en efecto la esposa le pide divorcio. Una amiga le ha recomendado un abogado así que van a verle para hacer un mutuo acuerdo de custodia compartida. El acepta ver a este abogado para evitar contrariarla, teniendo en cuenta que ya está debidamente asesorado. Se supone que será abogado de los dos y por tanto, muy neutral. En la primera entrevista me cuenta ya el cliente que parecía que él sabía más de Derecho de Familia que el propio abogado al que fueron, que con sus preguntas le puso en más de un aprieto. Comentan un poco la situación y ya va viendo que el abogado lo que menos es, es imparcial. Barre literalmente a favor de la esposa y llega a decirle al marido que, o acepta las condiciones económicas (absolutamente injustas a mi modo de ver, y dudo que sean sostenibles) o nada más simple que ir a contencioso, y con ello, la esposa tendrá piso, niños y pensión. Que ella es la esposa, eh??. Quedan para que haga un borrador de convenio. Es un borrador de convenio sencillo, no tiene más complicación que una compartida, una hipoteca a medias, uno sale del piso y se alquila otro a dos calles, y ya está. Bien, este borrador tarda más de un mes en redactarse y cuando lo hace… el mismo cliente es capaz de ver que está lleno de incongruencias e incompatibilidades. Un convenio mal redactado, con faltas de ortografía (diferencia entre verbo haber y verbo hallar: la propiedad se “haya” gravada…) en el que se mezclan conceptos incompatibles y en el que, además, la defensa de los intereses del marido brilla por su ausencia. Un convenio que a simple vista ya me plantea un sinnúmero de puntos que van a derivar en conflicto en el momento de ponerlo en práctica, vamos, una fuente de problemas. Y el Abogado se atreve a decirle al cliente que “era muy complicado plasmar lo que ellos querían”. En definitiva, como ya mencioné en Twitter la pasada semana: Cualquiera se atreve con el Derecho de Familia cuando es una parte de la profesión que requiere mucha profesionalidad, no solo por la formación especializada en el fondo, sino por la forma tan especial que requiere la atención al cliente. Pero además, el abogado en cuestión, entiendo que carece de toda profesionalidad y de la atención a las normas de la Deontología cuando representa que está asesorando a ambos y lo que hace es actuar a favor de uno y en perjuicio del otro, siendo ambos sus clientes. Nunca he valorado el trabajo de un compañero, me parezca correcto o no, pero esta vez no puedo evitarlo. Es una actuación que “clama al cielo” y me indigna, ya que luego acabamos todos siendo valorados negativamente como colectivo, por cuatro desaprensivos que actúan sin la más mínima profesionalidad.

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