El Blog del Derecho de Familia

09/05/2011

Deberes y facultades de los padres en la patria potestad


Siguiendo con los apuntes relativos a la patria potestad, vamos a enumerar los derechos y facultades que tiene los progenitores sobre los hijos. Veremos que algunos de ellos sobre todo deberes, persisten sobre el progenitor que ha sido privado de la patria potestad y ello porque se entienden que son deberes inherentes a la filiación en si misma.
Así pues, la vertiente de deberes y facultades de la patria potestad desde la posición de progenitor son:

1- Velar por los hijos. Este deber incumbe a todo progenitor, custodio, no custodio e incluso a los que han sido privados o excluidos de la patria potestad.
2- Tenerlos en su compañía. En caso de separación , divorcio, cuando se atribuye la guarda a uno, el otro progenitor tiene derecho a relacionarse con el menor mediante un régimen de relaciones personales acordado al efecto.
3-Alimentarlos. Incluso los progenitores privados o excluidos de la patria potestad tienen este deber.
4- Educarlos y procurarles una formación integral para el pleno desarrollo de la personalidad del menor.
5- Representarlos y administrar sus bienes. Aquí, en determinados supuestos , se darán excepciones, por ejemplo, por razones de madurez del menor o porque la ley le permita actuar por si sólo.

17/05/2010

Las celebraciones familiares

Mayo y Junio son meses típicos en que se concentran numerosas celebraciones familiares, sobre todo relacionadas con la confesión católica: Bautizos, comuniones y bodas.  ¿Y si el menor no está commigo el dia de la celebración de mi familiar? Muchos convenios y sentencias ya hacen una pequeña previsión al respecto, que no es más que la aplicación del sentido común y del beneficio del menor. Impedir al menor participar en este tipo de celebraciones familiares por el hecho de que “no le toca el fin de semana” es perjudicar sus relaciones familiares, de forma que creo que no es legítimo impedirlo si ha mediado un preaviso suficiente . Aquel que tenga la celebración familiar debería comunicarlo al otro progenitor tan pronto como tenga conocimiento del acontecimiento para que aquel, con tiempo, pueda organizarse, cediendo unas horas de su estancia con el menor o bien procediéndose a un cambio de fin de semana o compensándose dicha “cesión” en otra ocasión similar.

Evidentemente, la buena voluntad de ambos progenitores, como siempre, permitirá que todo se desarrolle en un clima de normalidad que beneficiará al menor, pero ya sabemos que en ocasiones, no sucede así y que no es posible el entendimiento. Aunque parezca excesivo, siempre tenemos la opción de pedir el auxilio judicial, aunque la dilatación de los procesos judiciales puede que la resolución sea inefectiva.

En estos casos de divergencias , cada uno de los progenitores debería ponerse en la piel del otro y ver cual sería la respuesta que desearía obtener en un caso similar. ¿Y si la celebración fuera de mi familia y no me correspondiera estar con los niños… me gustaría que pudieran venir conmigo? Muchas veces este simple ejercicio de reflexión puede ayudarnos a desatascar conflictos.

Otra cuestión es la de las celebraciones religiosas que atañen al menor. Es una decisión conjunta de patria potestad, como ya referí en otro post, de forma que se impone la intervención y decisión de ambos en las celebraciones religiosas, tanto en lo relativo a la realización del acto religioso en sí mismo, como en el modo de llevarlo a cabo, sin que al respecto tenga prioridad el progenitor a quien corresponda el día en que vaya a tener lugar el referido acto.

10/05/2010

Repartir las vacaciones de verano: divergencias?

Filed under: hijos,Uncategorized — Assumpció Martinez Rogés @ 8:30 am
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Se acercan las vacaciones de verano y empiezan a surgir de nuevo las dudas de siempre: cómo se reparten, cuando se hace el cambio, elegir actividades en vacaciones, el pago de alimentos…

Muchos convenios o sentencias son claros en sus términos, y reflejan exactamente la forma de hacer la elección de periodos o las fechas de los intercambios mientras que otros son muy generales y por ello llevan a divergencias entre los progenitores que pueden dañar mucho su deteriorada relación, y que siempre acaban perjudicando a los menores.

Las vacaciones estivales son vacaciones según el calendario escolar del centro al que acuden los niños. NO SON LAS VACACIONES LABORALES DE LOS PADRES. NO SE LIMITAN A JULIO Y/O AGOSTO.

Cuando se refiere que las vacaciones se dividirán por mitades, pues es algo tan simple como coger el calendario y repartir el periodo en dos empezando el cómputo el día que se acaba el colegio y finalizando el día de inicio del curso escolar.Quien tenga el primer periodo, pues, recogerá a los menores en el colegio el último día de clase y aquel al que le corresponda el último periodo, los reintegrará al colegio el día de inicio de curso. Y el intercambio entre los dos periodos debe hacerse bajo los máximos parámetros del sentido común: No vamos a contar por horas pasadas con los niños y que resulte que el intercambio se hará a las 4 de la madrugada, por ejemplo. Según calendario escolar de Catalunya, este año las vacaciones estivales son de 76 días. Bien, pues el intercambio debería hacerse el día 38, lo que  resultaría en que el intercambio se llevará a término el día 31 de julio, debiendo escogerse una hora ADECUADA PARA LOS MENORES.

Cuando se establece que el intercambio sea por quincenas, pues computaremos igual desde el último día de escuela, de quince en quince.

Es prudente que , el que deba escoger periodo vacacional, comunique su elección al otro con la máxima antelación posible, lo que nos lleva a aconsejar que la elección se realice y se comunique durante el mes de mayo.

Durante el periodo vacacional en que los menores están con el progenitor con el que no conviven habitualmente, éste está igualmente obligado a satisfacer la pensión de alimentos, ya que, la misma es de 12 mensualidades, independientemente de que esos días de vacaciones el pagador esté “pagando la alimentación” porque están en su compañía.

En cuanto a las actividades que realicen los menores en el tiempo de vacaciones, esa es una cuestión que va a decidir el progenitor con el que se encuentren, y que no debe crear una intromisión en los días que no le corresponden. Me refiero a que uno no puede escoger unos campamentos que alcancen a días suyos, pero también a días del otro progenitor (siempre exceptuando que están ambos de acuerdo). En muchas ocasiones se da la circunstancia de que estas actividades se desarrollen por semanas o quincenas naturales, de forma que pueden quedar a caballo entre dos periodos de vacaciones con distinto progenitor. Por el bien de los menores, los padres deberían ser capaces de solucionar estas cuestiones de forma que no afecte a los niños, permitiéndoles que se relacionen adecuadamente con otros niños de su edad.

Evidentemente, salvo pactos o otros acuerdos establecidos en sentencia o convenio, las actividades que hagan los menores en el periodo vacacional que les corresponde con cada uno de sus progenitores, van a cargo del progenitor con el que se encuentren, sin que el otro pueda inmiscuirse en estas decisiones o elección, exceptuando el supuesto en que las actividades sean impropias de la edad del menor o notoriamente perjudiciales o peligrosas, claro está.

Se acercan las vacaciones: pensemos en el bienestar de los menores y seamos capaces de gestionar el reparto vacacional en favor de ellos.

26/04/2010

A vueltas con la patria potestad: fotos y redes sociales

Puede uno de los padres colgar fotos de los hijos menores en Internet (redes sociales) sin consentimiento del otro?
¿Sería necesario autorización de ambos progenitores para ello?
La respuesta no puede ser sino otra que negativa a la primera cuestión y afirmativa a la segunda.
 
Se precisa la autorización de ambos progenitores para que las fotografías de los hijos menores tengan acceso a la red, y ello es así porque esta cuestión se halla encuadrada completamente dentro de la esfera de la patria potestad, y mientras esta sea compartida (que es lo habitual), debe contarse con la aprobación y consentimiento de ambos para su publicación.
 
Por otra parte, el hecho de difundir unas fotografías a través de una red social podría entrar en la esfera de vulneración del  derecho a la intimidad del menor, portegido y preservado por el art. 18 de la Constitución, y por tanto, concebido como derecho fundamental , derecho de caracter personalísimo cuya titularidad la ostentan expresamente los menores de edad. En tal sentido lo dispone además la Ley de Protección Jurídica del menor cuando nos dice que “Los menores tienen derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen” , derecho que podríamos definir como los hechos relativos a la vida privada de una persona o familia que afecten a su reputación y buen nombre.
Este es un derecho de carácter disponible por lo que no existirá intromisión ilegítima por el consentimiento expreso de su titular, reconociendo como titulares del derecho a la intimidad a los menores de edad, quienes podrán prestarlo por sí mismos,  si sus condiciones de madurez lo permiten, de acuerdo con la legislación civil. En los restantes casos, el consentimiento habrá de otorgarse mediante escrito por su representante legal.
 
Por todo ello, no podemos más que entender que para publicar fotografías de menores resulta imprescindible contar con la autorización ambos progenitores y, si no se hubiera solicitado, deberá hacerse.  Si no se obtiene el consentimiento de AMBOS debe procederse a la retirada de las fotografías de la red y en su caso, si uno de ellos desea publicarlas, deberá plantear la cuestión ante el Juzgado en un procedimiento de discrepancia en el ejercicio de la patria potestad. Es decir, a falta de acuerdo debería obtenerse autorización judicial.
 
Entiendo que esta és una custión que no se suele tener presente y, sin darse cuenta, bien los propios padres, bien familiares o amigos, están colgando en la red a través de las páginas sociales tipo Facebook, fotografías de eventos en los que aparecen los menores. Por lo tanto, tanto unos como otros, deben ser especialmente cuidadosos con ello, cuando deciden compartir por ejemplo, las fotos de los eventos familiares.

15/03/2010

¿Como es un divorcio de mutuo acuerdo?

Como cada lunes, una nueva entrada.

 ¿Que es un divorcio de mutuo acuerdo? ¿Cómo es un divorcio de mutuo acuerdo?

El divorcio de mutuo acuerdo es aquel en que las dos partes estan de acuerdo en divorciarse y son capaces de llegar a un consenso en cuanto a los efectos que su divorcio va a tener en el futuro, sus relaciones con los hijos comunes y el destino que van a tener sus bienes. No existen limitaciones legales más que la existencia de un equilibrio de derechos y deberes entre ambas partes, y, sobre todo, preservación y protección de los derechos de los menores.

Un divorcio de mutuo acuerdo se lleva a cabo en tres pasos que son:

 1-     Negociación de las medidas que van a regir la nueva situación.

2-     Plasmación de las medidas acordadas en un documento escrito que se denomina Convenio, y que se firma por ambas partes.

3-     Ratificación Judicial. El Convenio firmado se presenta ante el Juzgado para que le otorgue la fuerza de una sentencia.

 En el Convenio se establece básicamente el reparto del tiempo que cada uno de los progenitores va a pasar con los hijos, la contribución que corresponda de cada uno de ellos al sostenimiento de los hijos (pensión) y  el destino que se va a dar a las propiedades comunes ,como por ejemplo uso del domicilio.

Esta negociación se puede llevar a cabo con la intervención de un solo abogado, o bien pueden intervenir un abogado por cada parte. Efectivamente, si interviene un solo abogado, los costes son menores para cada parte. Si intervienen dos abogados, uno planteará la propuesta al otro, que la aceptará o introducirá las modificaciones que sean necesarias hasta que se llegue al acuerdo final, que será el que sea firmado y llevado al Juzgado junto con un breve escrito de demanda, que va firmado por Abogado y Procurador, solicitando al Juzgado que apruebe el Divorcio que se regirá por los pactos del Convenio presentado, el Juzgado citará a los conyuges para que se ratifiquen en el Convenio, y reconozcan su firma en el mismo. No suele haber mayor problema, y en pocos días tenemos una sentencia que nos declara el divorcio con los pactos del Convenio.

Cuando la convivencia ya no es posible, es la via menos dolorosa para todos los integrantes de la unidad familiar ya que todos reciben y ceden en proporción, no hay vencedores ni vencidos y sobre todo, se preservan las relaciones entre los miembros de la pareja, lo que beneficia notablemente a los menores y su adaptación a la nueva realidad familiar.

28/01/2010

Decisión conjunta de Patria Potestad: Elección de centro escolar

Nos quedaba pendiente la cuestión acerca de quien escoge el sistema educativo del menor y por tanto el centro escolar, y quien decide si se producen cambios de centro.

Como en la cuestión religiosa, la elección del tipo de formación educativa y, por tanto, la elección de centro escolar, es cosa de ambos progenitores y, por tanto, se decidirá entre ambos en consenso. Los centros escolares deberían recabar la autorización de ambos progenitores para matricular en el mismo a un menor. De hecho, cada vez son más los centros que requieren la presencia de ambos progenitores al matricular a un menor, y ello, como cuestión práctica, para evitar luego problemáticas que desembocarían en disfunciones administrativas para el centro. Pensemos que una vez matriculado el menor, por decisión judicial, deba retornarse al mismo al centro en el que estaba con anterioridad, curso iniciado, quizás la plaza cubierta…

Asimimso los centros deben facilitar a ambos progenitores la información escolar del menor y todas las notificaciones relativas al funcionamiento del centro, simplemente por el hecho de que se solicite por cualquiera de ellos y, sobre todo, si consta al centro la falta de comunicación entre ambos progenitores.

En cuanto a las fiestas y actividades en las que intervengan los menores, AMBOS PROGENITORES pueden asistir a las mismas, aunque se celebren en fechas en las que los menores no se encuentren en su compañía, es decir, ambos están autorizados a acudir a los actos escolares, festivales, celebraciones, partidos y demás, atendido que se entiende que forman parte de la formación y por tanto, de la Patria Potestad.

25/01/2010

El cambio de residencia del menor: decisión conjunta de patria potestad.

 

Previo a la crisis familiar, son ambos progenitores los que eligen el domicilio familiar, y con ello, la residencia del menor. Con la crisis, ya sea por la vía del convenio o por la decisión en la sentencia, se establece cual será en adelante el domicilio (o domicilios si la custodia es compartida) del menor.

CUALQUIER CAMBIO DE DOMICILIO AFECTARÁ A ASPECTOS FUNDAMENTALES DE LA VIDA DEL MENOR, ya que puede comportar un cambio de escuela, de entorno social, a sus relaciones con uno de los progenitores o incluso de idioma y costumbres.  Estos cambios entran dentro de la esfera del ejercicio de la patria potestad y por ello deben ser consensuados.

Una decisión de cambio de domicilio del progenitor custodio no puede ser NUNCA unilateral ya que afecta de forma manifiesta al ejercicio de la patria potestad de ambos y normalmente supondrá una quiebra del status que se ha fijado por un convenio o por una resolución judicial en la que se han fijados unas medidas  de régimen de custodia y visitas afectantes a los menores.

Un cambio unilateral de domicilio vulnera los derechos del otro progenitor y del propio menor en orden al mantenimiento de una relación fluida y frecuente con aquel otro progenitor, y tales contactos son un factor de decisiva importancia para el desarrollo emocional del menor. Un cambio de domicilio afecta a la vida del menor y a sus relaciones con el  progenitor que no pretende el cambio.

Un cambio de residencia, además, puede necesitar un cambio de escuela, y como ya he referido más arriba, la elección de centro escolar es también una decisión CONJUNTA

Erróneamente se cree que el “progenitor custodio”  tiene una potestad sobre el menor de mayor grado que el no custodio, cuando AMBOS tienen el mismo valor para el menor, están al mismo nivel y tienen los mismos derecho y deberes y facultades en relación al menor.  Permitir un cambio de residencia unilateral supondría privar de facto a uno de los progenitores del derecho a decidir sobre el menor y se impondría una situación de hecho que alteraría su sistema de visitas y la forma de relación con los hijos menores. Además, como el régimen de visitas y el domicilio del menor vienen determinados por una resolución judicial o convenio, un cambio unilateral supondría poner al otro progenitor en una situación de imposibilitarle relacionarse con sus hijos y, con ello, un incumplimiento de las medidas acordadas.

 Se nos puede plantear aquí el derecho a la libre circulación y establecimiento de domicilio que tiene cada uno de los progenitores, que no se niega, pero el traslado de menores bajo custodia no es algo que admita decisiones unilaterales o automáticas, y en caso de discrepancia deberá acudirse al Juez , puesto que además, puede ser necesario establecer un nuevo sistema de visitas  y en general unas nuevas medidas en relación a los hijos.

Por ello, la intención o traslado del menor puede suponer el cambio de custodia si en el procedimiento correspondiente se acreditara que dicho traslado puede ser perjudicial para el menor.

 Finalmente, como ya referí, el Codi de Familia de Catalunya es claro y tajante al respecto: se necesita el consentimiento expreso o tácito del otro progenitor para decidir el tipo de enseñanza y para variar el domicilio del menor de forma que lo aparte de su entorno habitual.

19/01/2010

Las decisiones NECESARIAMENTE conjuntas sobre los menores

 

Patria Potestad: Las decisiones necesariamente conjuntas

 Como tercera entrega acerca del alcance de la custodia voy a referirme ahora a las decisiones que DEBEN TOMARSE CONJUNTAMENTE POR AMBOS PROGENITORES, en tanto en cuanto integran la Patria potestad que es compartida.

 1)      Cambio de residencia del menor

2)      Elección o cambio de centro escolar

3)      Formación religiosa y celebración de actos de tal índole.

4)      Elección o cambio de profesionales médicos y psicólogos.

5)      Gastos extraordinarios.

En esta entrada detallaré sobre las reseñadas del 3 al 5 y dejando para el siguiente las referentes a centro escolar y residencia, por su extensión y quizás, mayor complejidad.

Gastos extraordinarios: Como habitualmente los gastos extraordinarios  van a ser soportados económicamente por ambos progenitores por mitades, obvio es que dichos gastos sean acordados conjuntamente por ambos ya que afectarán a la economía  de cada uno de los progenitores. No sería justo que uno de los progenitores aprobara un gasto extraordinario de tal importe que el otro no pueda soportar económicamente su parte correspondiente.

 Elección o cambio de profesionales médicos y psicólogos:  El profesional médico o psicólogo deberá recabar la autorización de ambos progenitores para intervenir  sobre el menor, no pudiendo iniciar un tratamiento si no cuenta con dicha autorización.  Además, ambos progenitores pueden obtener información sobre la salud en relación a sus hijos. Tanto los profesionales de la medicina, como psicólogos DEBEN facilitar a AMBOS progenitores toda la información que éstos soliciten relativa a sus hijos.

Formación religiosa: Como esta es una opción de formación, deben estar de acuerdo ambos progenitores en la formación que en tal sentido se vaya a dar a los menores. Ambos progenitores podrán acudir a los actos y celebraciones religiosas de los menores independientemente de la fecha en la que se celebren.

Como ya he referido en entradas anteriores de este blog, cuando no hay acuerdo entre ambos, deberá  solicitarse la intervención del Juez, en un procedimiento de Patria Potestad.

…seguimos con residencia y centro educativo en la próxima entrada.

13/01/2010

Sobre el alcance de la custodia

Filed under: Custodia y Patria Potestad — Assumpció Martinez Rogés @ 10:11 am
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Sobre el alcance de la custodia

Siguiendo con el tema de la entrada anterior, haré ahora unas anotaciones sobre QUÉ decisiones SE PUEDEN TOMAR POR UNO SOLO DE LOS PROGENITORES.

 Mientras el menor está bajo la custodia de uno de sus progenitores ( ya sea el progenitor denominado “custodio”, o el  “no custodio” que tiene “régimen de visitas”, las decisiones sobre el menor que puede tomar sin la necesidad de pedir permiso u opinión al otro son, a título de ejemplo:

 En el ámbito educativo: decidir si el menor participa en una excursión o salida o actividad escolar, decidir si es queda al comedor escolar, así como decidir quien lleva y/o recoge al menor en el centro escolar.

 En el ámbito sanitario: puede decidir llevar al menor a un centro sanitario si lo entiende necesario, por cuestiones sanitarias sin importancia, y aplicarle el tratamiento médico que le haya sido prescrito. Procederá, en todo caso, a comunicar este tratamiento al otro progenitor a fin de que éste pueda continuar el mismo cuando cambie la custodia. Pensemos, por ejemplo, en el supuesto del  “no custodio” que recoge al menor el viernes en el colegio y por la noche tiene una subida de fiebre por un resfriado  o le empiezan a salir las ampollitas de la varicela. Evidentemente, para las de urgencia vital, podrá llevar al menor al centro sanitario que sea oportuno y procederá a comunicarlo a la mayor brevedad posible al otro progenitor, pero teniendo presente que, en situaciones de urgencia vital, puede tomar decisiones unilateralmente.

En el ámbito del ocio/tiempo libre: Cada progenitor mientras tiene al menor en su compañía podrá decidir que éste participe en las actividades de ocio que considere oportunas, siempre que éstas no supongan un coste adicional para el otro progenitor o un riesgo para el menor. También podrá decidir quien participa en estas actividades junto al menor.

 En el ámbito personal: Cada progenitor mientras tiene el menor en su compañía podrá decidir unilateralmente que es lo que come el menor, que ropa utiliza, como se viste o con quien se relaciona…

Quiero remarcar especialmente que me refiero al tiempo en que el menor está en compañía del progenitor que toma estas decisiones, ya sea custodio o no custodio. 

Por ejemplo, la” madre custodia” no puede apuntar al menor a una excursión que se celebra en un fin de semana que corresponde al “padre no custodio.” Otro ejemplo, el progenitor“no custodio” que recoge al menor en el colegio dos veces por semana, puede decidir hacerlo personalmente o que lo haga otra persona en su lugar, habitualmente o de forma ocasional, los días que le corresponden, igual que puede decidir el “custodio” en los días que le corresponden. El “no custodio” puede decidir donde y con quien pasa el fin de semana  el menor cuando le corresponde, sin que el “custodio” pueda poner objeción alguna.

 Próxima entrada (post):  Las decisiones conjuntas (Patria Potestad).

10/01/2010

¿Hasta dónde llega la guarda y custodia?

 

¿Hasta dónde alcanza la guarda y custodia?

 La guarda y custodia (o custodia para ser breves) se podría definir como el hecho de tener físicamente la compañía del menor, cuidarle, atenderle, ser responsable de lo que le ocurra y de sus actos. Ambos progenitores tienen a los menores bajo su custodia cuando les tienen en su compañía.

 Cuando en una sentencia o convenio se refleja que se otorga la custodia de una menor a uno de los progenitores, lo que nos está diciendo es que el menor convivirá habitualmente con uno de los progenitores, y que se relacionará con el otro de una forma y en unos tiempos determinados (régimen de visitas). Por lo tanto, pasará más tiempo en compañía de uno de los dos. Pero el poder de decisión sobre las cuestiones que afecten a los menores, los derechos y deberes de los progenitores hacia los hijos no forman parte de la custodia sino que conforman la PATRIA POTESTAD, y ésta, genéricamente, es de titularidad y ejercicio conjunto de los dos progenitores.

 Existe una creencia social errónea sobre el poder de decisión que tiene el progenitor custodio sobre los hijos, que tener la custodia significa tener un poder de decisión superior o absoluto sobre el menor, privando al otro progenitor del derecho a decidir sobre el menor. Y NO ES ASÍ. La custodia NO ES un STATUS DE PRIVILEGIO de un progenitor frente al otro. La custodia se refiere a la convivencia y no implica titularidad de ningún otro derecho.

 Las decisiones sobre el menor quedan intocadas en tanto en cuanto la PATRIA POTESTAD se mantiene compartida. Por lo tanto, las decisiones sobre el menor serán CONJUNTAS. Si no hay acuerdo entre los progenitores, cualquiera de ellos puede acudir al Juez, en procedimiento de Patria Potestad y éste, tras escuchar a ambos progenitores, y al hijo si tuviera suficiente juicio, y, en todo caso, si es mayor de 12 años, atribuirá, sin ulterior recurso, la facultad de decidir sobre la cuestión concreta, al padre o a la madre.

 La custodia permite tomar decisiones unilaterales por parte del progenitor que la tiene en cada momento (recordemos que custodia, en efecto, es convivencia, y que cuando los menores están disfrutando de la compañía del progenitor “que tiene régimen de visitas” están bajo la custodia de éste), pero se trata únicamente de decisiones ordinarias en la vida del menor, los actos que, de acuerdo con el uso social y las circunstancias, pueden ser adoptadas por el progenitor en compañía del que se encuentren en aquel momento.

 ¿Cuales son, pues, las decisiones que forman parte de la patria potestad, y, por lo tanto, para las que se requiere el acuerdo de los dos?

 Nos guiaremos aquí por el artículo 139 del Codi de Familia de Catalunya que nos dice que es necesario el consentimiento expreso o tácito del otro progenitor para decidir el tipo de enseñanza, para variar el domicilio del menor de forma que se le aparte de su entorno habitual y para disponer de su patrimonio más allá de lo necesario para atender a sus necesidades ordinarias. Se entenderá tácitamente otorgado el consentimiento si ha transcurrido el plazo de 30 días desde la notificación que se realice con la finalidad de obtenerlo sin que el progenitor no manifieste su desacuerdo, tal y como establece el art. 138 del mismo Codi.

 Por lo tanto, poniendo en común cuanto refiere el Codi de Familia, con el Código Civil y la jurisprudencia, se entienden como decisiones conjuntas, que forman y están integradas en la PATRIA POTESTAD y que, por lo tanto, no puede tomarlas uno solo de los progenitores, las que se refieren al lugar de residencia del menor, al centro educativo, las que comporten gastos extraordinarios, las relativas a actos o celebraciones religiosas, las de seguimiento de fiestas y actividades de los hijos, así como las relativas a asistencia médica y/o psicológica, tratamientos y elección de los profesionales correspondientes.

En el próximo post entraré a detallar sobre algunas de estas decisiones.

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