El Blog del Derecho de Familia

16/11/2015

Privación de la Patria Potestad

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Una reciente sentencia del Tribunal Supremo ha venido a establecer que un grave y reiterado incumplimiento del deber de satisfacer la pensión de alimentos y del régimen de visitas del progenitor que lo tiene así establecido, puede ser justificación suficiente para que dicho progenitor pierda la patria potestad, y ello en atención precisamente, del interés superior que es el beneficio del menor.

Así, el progenitor que se desentiende del menor, aquel que deja de atender, ya no sólo la participación económica en los gastos del menor, sino que tampoco cumple con las relaciones personales con el mismo, está afectando de manera seria los intereses del menor de forma que puede verse privado de ese derecho a tomar las decisiones que afecten a dicho menor.

No todo incumplimiento es merecedor de tal sanción extrema. Como bien dice la sentencia referida, existen sentencias del mismo tribunal que podrian parecer contradictorias a la que nos ocupa, pero no es tal la situación, puesto que si el no custodio desconoce el paradero de sus hijos por ocultarlos el custodio, o no ser un incumplimiento reiterado, no se daria esta privación.

La Sentencia, de la Sala Civil del TS, es de 9 de noviembre de 2015

 

 

 

29/03/2010

Derechos de los menores en un divorcio

 

 El divorcio puede ser especialmente difícil para los niños si los padres no toman las medidas adecuadas hacia ellos durante todo el proceso. Siendo tiempos difíciles para el conjunto familiar, no debe olvidarse que los niños tienen unos derechos que deberían ser preservados por los padres, quienes muchas veces, encerrados en su conflicto, pasan por alto.

Mantener a los niños fuera del conflicto.

Los niños deben quedar al margen del conflicto entre sus padres. No deben ser forzados a tomar parte ni en el conflicto ni en la toma de decisiones. No corresponde a los niños decidir sobre como debe resolverse la custodia ni como debe llevarse a cabo un régimen de visitas. Los padres no deben pasar a los niños esta responsabilidad de decidir. Los niños no son una tercera parte imparcial que debe solucionar lo que los adultos no son capaces. No debe forzarse a los niños a tomar parte, a escoger entre un progenitor y el otro. Ello lleva a un conflicto de lealtades que lo único que hará será perjudicar al menor. Debe evitarse el desacreditar al otro progenitor ante los menores y incluso estar atentos a no realizar comentarios respecto al otro progenitor o a su familia si los menores pueden llegar a oírlos, aunque no sean dirigidos a ellos. No debe utilizarse a los niños como mensajeros entre los progenitores.

No interferencia. Los niños tienen derecho a ser educados, guiados, supervisados y cuidados por cada uno de sus progenitores sin la interferencia del otro, y a pasar tiempo con cada uno de ellos, sin que este tiempo se pueda ver afectado por el hecho de que se reciba o no soporte económico para el menor. No debe interrogarse a los niños acerca de lo que hacen o dejan de hacer cuando se encuentran con el otro progenitor.

Derecho a su espacio propio.Los niños tienen derecho a tener una zona personal para dormir y espacio propio para sus cosas en casa de cada uno de sus progenitores.  También tienen derecho a estar seguros físicamente cuando están bajo la guarda de cada uno de los progenitores y ser adecuadamente vigilados, de forma que, si no están con el progenitor directamente, estén bajo una supervisión adecuada y responsable.

 Los niños tienen derecho a desarrollar y mantener las relaciones con otros adultos significativos (abuelos, p.e.) sin que ello represente una interferencia o sustitución de las relaciones primarias de los menores con sus padres. También tienen derecho a que sus progenitores estén ambos debidamente informados sobre las cuestiones de salud, educativas y legales que les afecten.

 Finalmente tienen derecho a participar en actividades propias de su edad, relacionándose con otros niños, siempre que dichas actividades no afecten significativamente a su relación con cada uno de los progenitores.

 La ruptura de la relación de pareja debe limitarse a eso, a la relación de pareja, dejando a los menores al margen, lejos de las disputas y evitando hacerles tomar parte en la situación y en las decisiones aunque les afecten.  Sólo así evitaremos que la ya difícil situación de la crisis de pareja se convierta en una grave ruptura familiar que afecte de forma innecesaria a los menores.

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